La propuesta se organiza a partir de una implantación que acompaña el borde de la laguna, respetando su geometría y consolidando una relación continua entre arquitectura, paisaje y agua. Los edificios contemplan retiros de 10 metros en sus frentes y separaciones de hasta 20 metros, favoreciendo la amplitud, el asoleamiento, la privacidad y las visuales.
Se desarrollaron tres tipologías de unidades funcionales —dos, tres y cuatro ambientes— orientadas hacia la laguna y con sectores de estar de proporción apaisada. Para el cálculo general se adoptó un frente promedio de 9 metros lineales por unidad, considerando los retiros y las alturas máximas permitidas.
El estudio de densidad determinó una capacidad máxima de 386 unidades funcionales, frente a las 342 previstas.
La orientación de cada pieza responde a las mejores visuales disponibles, consolidando un conjunto integrado al entorno y con continuidad volumétrica.